Se encontraron finalmente,
los que tanto se habían soñado.
La perfección no tenia lugar entre tanto goce.
esos ojos, esa boca, ese pelo que nunca pensó
iba a acariciar.
Ahí estaban de frente.
miradas nerviosas punzantes como dagas.
No salio palabra alguna, un segundo de incomodidad, un sutil gesto de incomodidad y la mortal sonrisa fingida.
Ahí quedo la historia que nunca fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario