miércoles, 7 de julio de 2010

Sereno

Plena madrugada y seguíamos mirándonos, los ojos se me secaban y los tuyos siempre estaban húmedos. Mi chaqueta lentamente se mojaba por el sereno metálico que se dejaba caer y la temperatura bajaba ignorando el calor que alguna vez existió. Ausencia de sonidos pero una impotencia que ensordecía.

29-02-2008

No hay comentarios:

Publicar un comentario