La vieja mujer
con esmero infinito hacia los
quehaceres de su hogar.
su pequeño palacio,
cálido en invierno, fresco en verano,
barría, limpiaba, ordenaba
todo mientras esbozaba una leve sonrisa.
sus ojos tenían una tenue luz
que siempre ahí estaba.
a las 12 ya se comenzaba a sentir el aroma
a arroz, pollo y verduras.
pasabas y ahí la veías, te saludaba, se iba...
paso un mes, la casa se desordeno.
26-01-2007
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