De vez en cuando descorchamos una botella de vino. Sobre la mesa los vasos de greda beben también y la botella baja a medida que somos más jóvenes. Los minutos pasan y nos diluimos en reflexiones.
Leemos el librito de haikus y el camino del dragón comienza a deleitarnos, historias e imágenes se vienen ligeras y sublimes. Los viejos autores llegan y beben también.
19-02-2009
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