Nublada mañana de domingo, un pan, una leche y un te caliente reponen mi cansado despertar. Los pájaros no cantan, gritan. Me apoyo en la ventana y trato de encontrar a esas aves gritonas, la neblina cubre casi todo y solo veo a un zorzal sacando lombrices del pasto. El cielo es blanco y el enorme ciprés apenas rompe la bruma.
13-02-2009
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